Baraja de Tarot: Conoce la estructura de la baraja

Baraja de Tarot: Conoce la estructura de la baraja

La baraja de tarot tiene setenta y ocho cartas, todas ellas distintas. Suelen dividirse en dos partes desiguales, en dos grupos de «misterios» o «secretos» llamados Arcanos. Se puede encontrar alguna baraja numerada y organizada como un solo grupo de setenta y ocho cartas, pero en la mayoría de los casos se da la división en dos partes. La interpretación tradicional de estas dos partes es que las veintidós cartas de los Arcanos Mayores representan los misterios o secretos del universo más importantes y difíciles de comprender; suelen llevar títulos como: La Emperatriz, La Luna o Los Amantes. Las cincuenta y seis cartas de los Arcanos Menores muestran los secretos más sencillos y accesibles y se identifican por el número y el palo: El Seis de Espadas o La Reina de Copas, por ejemplo.

Al observar las setenta y ocho cartas, incluso aunque estén divididas en dos grupos, casi todos necesitamos organizarlas de alguna forma para que nos resulten fáciles de comprender como sistema. La mayoría de los estudiosos del tarot se han enfrentado a esta misma necesidad, y por ello, se han descubierto y creado numerosos sistemas para clasificar las cartas dentro de cada uno de los grupos de Arcanos.

Los sistemas de los arcanos mayores

ArcanosLos veintidós Arcanos Mayores, que suelen estar numerados del cero al veintiuno, se han agrupado de varias formas. Con el objeto de explicar el sistema de estos Arcanos, algunos autores se concentran en su orden. Ven el desarrollo de la vida de una persona descrito en la progresión de las imágenes desde la carta 0 a la XXI. Muchos intérpretes han aplicado teorías de crecimiento psicológico o espiritual a este proceso de desarrollo. Por ejemplo, los veintidós Arcanos Mayores, a menudo se equiparan con las veintidós letras del alfabeto hebreo, que se corresponden con los pasos a seguir en el estudio de la Cábala: los veintidós pasos que hay que recorrer en el camino espiritual desde el mundo material (la separación de Dios) hasta la unidad con Dios. Algunos autores cambian la posición de determinadas cartas según su interpretación filosófica del proceso de desarrollo. Por ejemplo, Waite (diseñador de la baraja Rider, que se imprimió por primera vez en 1910) se alejó de los sistemas antiguos al colocar la carta 0 entre la XX y la XXI e intercambiar las cartas VIII y XI.

A otros no les interesa tanto el orden global de las cartas como agruparlas dentro de ese orden. Los Arcanos Mayores se han clasificado en dos grupos de once, tres grupos de siete (más la carta 0), siete grupos de tres (más la carta 0), etcétera. Papus, autor de El tarot de los bohemios, estudia la cuestión de cómo se pueden organizar las cartas siguiendo un método muy minucioso. Cada orden tiene sentido en el contexto del sistema filosófico en que se base.

Sally Gearhart, en A Feminist Tarot [Un tarot feminista], dice que los diferentes sistemas de organizar los Arcanos Mayores se desarrollan a medida que la gente va creando historias o mitos que ayuden a recordar los atributos de cada carta. Según su parecer, al recordar las relaciones entre las cartas, se recuerda con más facilidad el significado de cada carta por separado.

Yo he trabajado con varias mitologías que describen los Arcanos Mayores como un sistema, y ninguna de ellas me satisfizo. He llegado a la conclusión de que, para mí, los misterios más grandes del universo están más allá de cualquier mitología o sistema de clasificación. Casi todas las historias son eficaces como desencadenantes que nos ayudan a recordar el significado de las cartas, pero a menudo nos quedamos estancados por las propias limitaciones de las historias, y al olvidarnos de que el mito sólo se creó para ayudarnos a recordar, lo vemos como la única verdad.

Creo que cada Arcano Mayor representa un único concepto individual, y veo esos conceptos como oportunidades para el crecimiento y la expansión de la conciencia, como enseñanzas sobre este mundo y la realidad, como temas o mensajes básicos y universales. Los grandes conceptos se mantienen solos; cada uno es una enseñanza que nos encontramos en la vida. Ningún sistema describe con claridad por qué o cuándo nos encontramos con estas enseñanzas (el orden es distinto en cada persona). Podemos advertir los esquemas, los ritmos y los ciclos que se dan al agrupar de diferentes formas los veintidós Arcanos Mayores. Sabemos que cada persona se desarrolla de acuerdo con su reloj interior, interaccionando con los ciclos a su manera, en su propio orden y a su propio ritmo.

Los Arcanos Mayores nos muestran los conceptos universales que vamos investigando en la vida; los ciclos de nuestra vida personal nos muestran los esquemas y las secuencias en que vamos desarrollando tales conceptos. Con ayuda de la imaginación, podemos crear historias o mitos personales que nos ayuden a recordar los significados de las cartas del tarot.

Las imágenes de cada Arcano Mayor representan la opinión del artista sobre cómo dibujar mejor ese tema universal, a menudo representado dentro del contexto de la mitología o sistema filosófico del propio artista. Con el tiempo se ha llegado a cierta estandarización de estas imágenes. En el capítulo 6 describiré algunas de las imágenes más comunes de los Arcanos Mayores.

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